miércoles, 28 de octubre de 2020

OCASO EN LA SAFA





En mi aula de la Safa,
siendo yo un escolar,
asistía a permanencias …
y, a través de la ventana,
veía el claro resplandor
del bello ocaso, lejano…
Yo veía los patios vacíos
alumbrados de destellos,
tan bellos, anaranjados…
Tras de estos patios – queridos -,
envueltos en luz tamizada,
apenas aún se veían
aquellos alegres campos
de unas grandes Escuelas
que yo las llevo en mi alma…
Mi maestro, don Francisco,
tan alegre y educado,
Iba dictando las frases
envuelto en el bello ocaso.
Y mirando a la ventana,
a lo lejos se veía,
esa ciudad lejana,
muy bella y muy antigua,
¡ Baeza ! , tan nombrada..
Y yo, ante la vista preciosa,
sentía melancolía …
al verme – niño pequeño –
con mi azulada bata
en una escuela tan grande,
ante los patios vacíos,
en mi Safa tan amada…

Pedro Pablo Vico Robles

jueves, 1 de octubre de 2020

SIete sílabas Otoñales








Siete sílabas otoñales...



Por el camino púrpura

que serpentea al valle,

las pequeñas abejas

liban de los zarzales.



Con la lluvia otoñal

tan rojizo está el campo,

que el sol por lontananza,

risueño, viene cantando.



¡El Otoño es nostalgia,

el Otoño es ilusión,!

con tardecitas mágicas

para mi corazón.



Las nubes van y vienen

entre los grises cielos,

y en los viejos nogales

silba y responde el viento.



¡Que plácidas mañanas!,

¡que hermosos son los días!,

con la soledad tuya

y mi melancolía.



Bajo el pinar del río

se oyen croar a las ranas,

y el ruiseñor responde

oculto entre las ramas.



¡Que contento estoy yo

soñando en la arboleda!,

madrugadores, vagos,

mis pensamientos vuelan.



Y el eco de los montes

gozoso respondió,

nada como el Otoño

para que vuelva el amor.





Francisco García Tras de las Casas







    
















miércoles, 30 de septiembre de 2020

CAMINANDO EN EL OTOÑO
































¡Caminante en el otoño¡,

con hojas doradas, secas…; 
el  camino se nos pierde 
entre grisácea niebla… 
¡Caminos de Úbeda baja,
que entráis en el olivar…¡ 
¡quien pudiera allí andar 
con el olor a jamila,
cuando subes por los Cerros 
camino de Santa María… 
¡La niebla en el olivar, 
Y Úbeda, siempre altiva¡ 


 Pedro Pablo Vico

lunes, 31 de agosto de 2020

VOLVER














VOLVER

Era una tarde de Otoño
tan serena como hermosa;
entre las flores del campo
bailaban las mariposas.
Desde el monte hacía el valle,
bajo el cielo que lo forma,
el arcoiris colorea
un arco bello con rosas.
La luz del atardecer
hace que las nubes rojas
se reflejen por los árboles;
sobrevuelan las alondras...
Cuentan que un caminante,
arrobado entre las sombras,
al ver desde los cerros
cosas tan maravillosas,
soñó en volver al lugar,
que siempre amas porque añoras,
donde el reloj de la vida
consume, lentas, las horas;
donde los enamorados
nunca se desenamoran;
al lugar en que los gatos
bailan en noches de ronda,
y a donde el corazón quiere
lo que en verdad solo importa;
porqué morir por amor
para un hombre no es deshonra.
Ahora que ya borré en mi alma
las penas que lloran solas,
bajo la noche cerrada
con la soledad sonora,
he vuelto a ver esa lluvia
caer lenta desde las hojas
y en la oscuridad brillar
al trasluz de las farolas.



Francisco García Tras de las Casas

viernes, 21 de agosto de 2020

PLAZUELA DE SANTO DOMINGO





































PLAZUELA DE SANTO DOMINGO


En la bella tarde,
en la plazoleta,
- junto a las moreras -,
cuando el sol esparce
su dorada luz;
sentado en un banco,
- parado en el tiempo -,
pienso en los amigos
de la juventud ...
Con un techo verde
de grandes moreras,
y de hermosas moras,
el suelo al trasluz,
mi alma, estancada,
ufana y dichosa,
 regresa en el tiempo,
 feliz y gozoso,
 que allende los años
 donde vi la luz:


 ( Y en la plazuelica,
con la vieja torre,
los niños llegaban,
 prestos a comprar,
gusanos de seda,
bellos y hermosos,
con sus hojas verdes
- cogidas del árbol -
y , cerca del ocaso,
regresaban ya . )

El cielo se adorna
con los arreboles y
la luz dorada,
ya va hacia el Poniente ...
Y sueño , mirando,
solariega casa,
donde yo podría,
en paz y silente,
si posada hubiere,
allí pernoctar ....

Plazuela de Santo Domingo,
¡ siempre en mi alma estarás !

 Pedro Pablo Vico Robles

viernes, 31 de julio de 2020

EL RÍO DE LEGAZPIA





EL RÍO DE LEGAZPIA


Oculto, bello y sereno,

te deslizas con tu agua....

en tan bella melodía

que entonas cuanto tú pasas.


¡ Eres , sí, todo belleza !,

con tu agua melodiosa,

suave y cantarina,


pocas veces bulliciosa ...


Y en tu bella soledad,

tú te recreas cuando saltas

con un murmullo armonioso

y un canto delicioso...



Todo tú eres orquesta

que canta cuando tú corres...;

eres son y melodía,

verso bello, eres derroche...



Cuando me acerco y te oigo

con un tono que es delicia,

mi alma goza entre sombras,

pues tu canto... ¡ es poesía !



Eres rincón de poetas,

de viejos su regocijo,

de pajarillos, palacio,

de enamorados,...prodigio.



Doncel

viernes, 10 de julio de 2020

ANA TOCA EL PIANO.




     
   





Como la luz que besa la mañana

  besaba tu sentir la melodía;

  tus dedos, mariposas de poesía

  libando amaneceres con sus alas

  entornaban arpegios tornasoles,

  - semifusas redondas y bemoles -,

  en medida y sonora algarabía.



  Tu cara, transformada, entretejía

  cromáticas escenas de arreboles,

  azules lunas, encendidos soles...

  Luego, serena, a descender volvía

  a campos de amarillos girasoles,

  descansando en la paz del mediodía



  Tu cuerpo con el alma se fundía

  en invisible transparencia amante,

  relajado un momento y, al instante,

  en sedas vaporosas envolvía

  la luna, el sol y el aire, trepidante.



 Mojó  con lluvia - un titilar de estrellas -

  en riego fresco, tu sudor humano,

  y al contacto gozoso de tu mano

  dibujaban radiantes primaveras

  en desiertos, montañas y praderas,

  las encendidas teclas de tu blanco piano.



  La tempestad dejaba paso al viento

  y en ondas de sereno pensamiento

  deslizabas, feliz, tu fantasía,




  - la noche dando paso al claro día -

  la claridad, venciendo al elemento,

  las notas transformadas en poesía.



  Sin la inquietud insigne de la abeja

  volvió a dormir la miel en tu corola,

  y al igual que una mar en caracola,

  difuminada, queda en sentimiento,

  sólo quedó un rumor, mecido al viento,

  de un piano febril de media cola.



Manuel Pablos