miércoles, 19 de noviembre de 2014

Una luz en la oscuridad





 
Contempla,
fíjate en ella...
Verás en ella una luz.

Esa luz,
 que brilla en medio de lo oscuro.
Esa luz,
que te encandila.
Esa luz,
que te ilumina.

Hay una luz que brilla por encima de todas.
Pero estás muy lejos para verla.
Ven. Vamos. Acércate y mira.
Búscala lleno de afán.

Alimenta su pequeña llama
para que se convierta
en hoguera de corazones.
Y será tuya para siempre.
Sólo tienes que encontrarla.
 
 
 
 
JAVIER PRATS

domingo, 16 de noviembre de 2014

ESCRIBIRÉ TU NOMBRE. SIN LA (A)













SONETO LIPOGRAMA.
 
 
 
Escribiré tu nombre en ese muro,
en el inerte limbo y en el viento,
y en el correr del líquido elemento,
con un color que no borre el futuro.
 
Escribiré tu nombre y te lo juro,
que no te olvido ni un sólo momento;
que te quise, te querré, y te siento,
que viviré muy triste y sin futuro.
 
Escribiré tu nombre en este diente,
del peine dócil que bruñó tu pelo,
que lisonjeo doliente, y suspiro.
 
Escribiré, tu nombre y tristemente,
seguiré sintiéndote en el cielo;
y te recuerdo, te lloro, y deliro.
 
 
 
 
 
 
GREGORTD

viernes, 14 de noviembre de 2014

TRENES






 

 
 
 
 



Los descubrí con nostalgiosos ojos,
descascarados esqueletos en las vías,
y recordé la infancia de sonidos,
de blanca luz, de intensa poesía.

Descubrí el pauso raudo de los trenes
por las vías de las calles de mi barrio,
cuántas cosas intensas de nostalgias
apretadas en los puños del antaño.

Recordé ir de la mano de mi madre
caminando, observando bien las vías,
sus palabras intensas de cuidados,
ayudándome a crecer, día por día.

Así los ví, oxidados por el tiempo
los vagones aquellos de mi infancia,
recostados contra el cielo color plomo,
esqueletos rumorosos de distancias.

Cuántas palabras ocultas en su seno
depositarias de historias sin fronteras,
la magia de un vagón con sus rumores
trae a mi alma rumor de brisas frescas.

Aquel encanto ha sido hecho añicos,
hoy el vértigo febril de nuestros tiempos,
nos lleva a devorar hora tras hora,
en aras del confort y del progreso.

Recuperemos los ojos de la infancia,
asombrados, curiosos, tan inquietos,
y revivamos en horas de nostalgias,
la mágica actitud de aquellos tiempos.




 Estela Passaglia

lunes, 10 de noviembre de 2014

LA VENTANA


En el recuerdo del jardín de mi abuelo...


Y en la tarde vieja,
dorada, silente,
la ventana se abre,
libera mi mente:
la fuente, la alberca,
el banco de piedra...,
hienden en la tarde
que, suave, se aleja.
Los cantos de aves,
al aire, candentes,
suenan en el patio,
la calma se siente.
Y en nubes rosadas,
- sones de campanas -,
alegres, lucientes,
la tarde ya cae,
y sueña mi mente.
(La ventana abierta,
espera al Oriente...)
Pedro Pablo Vico

viernes, 7 de noviembre de 2014

Un pueblo llamado Evol









                                                                             
En un tranquilo valle del Pirineo francés, ocultado entre riachuelos y árboles frondosos, se muestra tímidamente el campanario de la iglesia parroquial. A tan solo unos pasos, los escasos habitantes del pueblo se desperezan y se disponen a dejar pasar a cámara lenta el transcurso del día que, otra vez más, les roba veinticuatro horas de sus longevas vidas. 
Gatos negros, ovejas perdidas y visitantes curiosos parecen acompañarles en esa "peligrosa" epopeya. 
Evol, ese pequeño paraíso que nubla la mente de aquellos que la ven, sonríe vergonzosa, ignorando los problemas de todo
lo que ocurre a tres kilómetros a la redonda.
Emmanuelle, Renée, Henry, Boniface y Seràphine entre otros comtemplan diariamente la belleza que les envuelve, que crea una atmósfera pura, diferente y adictiva que les impide salir de allí, como si de unas barreras invisibles se tratara.
Todos los evolienses se sienten incapacitas para dejar su pueblo, sus costumbres, sus campos y, lo que es más importante, sus recuerdos y momentos vividos entre aquellas paredes de piedra, pizarra y humildad.




Gabriel Sánchez Salido    - La Farga -

miércoles, 5 de noviembre de 2014

NO MIRES MIS OJOS








No mires mis ojos...
 
Deja que la risa surja de mi boca
como antídoto fugaz,
para todo el dolor
que algunos recuerdos
 en mi corazón provocan...
 
Deja que sonría, pero no mires mis ojos
porque sin poder mentirte
te dirán que estoy muy triste
y ya ni puedo llorar.
 
Deja que viva, deja que viva como pueda
amparada y castigada por recuerdos,
preguntando lo que no tiene respuesta,
amando lo que ya no existe,
volviendo a cada rato al tiempo aquel
cuando aún la felicidad era mi aliada.
 
Deja que viva como pueda, por favor...
Dame la libertad de recordar...
Volver al pasado para sentir los abrazos,
recuperar sonrisas felices del ayer,
recordar los amigos que hoy no tengo.
Volver a mi infancia tan hermosa,
tan hermosa como la de mis hijos.
Volver a sentir que me querían,
 que alguien necesitaba de mis besos.
 
Deja que viva como pueda, por favor...
 

 

Ma. Ingrid Von Below

domingo, 2 de noviembre de 2014

Aunque no me oigas

Foto Ampliada


 
 
Aunque no me oigas
desde este laberinto sin muros
sigue escuchando cada sonido
que susurren  mis labios,
porque si mis palabras no llegan
llegarán mis gritos
como ecos desesperados
sin patria
expulsando océanos 
que sin rumbo
 avanzarán a través de la tierra,
mientras mi cuerpo estalla
en miles de cenizas
y desaparece
en un agujero negro
como el de un cofre
en el que seguirá sonando
mi voz
hasta encontrar tu oído.
 
 
 
 
 
 
IGNASI MUÑOZ GALLÈS