jueves, 11 de octubre de 2018

MONASTERIO DE LAS AVELLANAS

















Al mirar esas viñas alineadas,

entrando, sosegado, al monasterio,

el alma, recabada en el misterio,

por el silencio y paz es transportada.




Las tres fornidas hayas centenarias,

nos invitan, piadosas al silencio,

oyendo de la fuente su  gorjeo

de las gotas, lágrimas y plegarias.




Y al entrar en el claustro románico,

que exala su belleza como incienso,

el alma, siendo cómplice del tiempo,

regresa al  medioevo con un cántico.



Doncel

No hay comentarios:

Publicar un comentario