viernes, 15 de agosto de 2014

CONCIERTO

 
 






 Son notas con-fusas, poemas con-versos
dormidos en el húmedo foso del salón,
el foso donde mora la música escondida.
Un pizzicatto leve se inicia en los violines,
un andante cantábile pasea en el piano,
un largo ma non troppo crepita en las gargantas
y en la viola despierta esa música inédita y antigua
Un roce. Mariposa. Imperceptible arpegio en el teclado.
Un beso de algodón en la madera
con recuerdos de bosques tropicales,
acordes escapados
en el arco tensado del arpa adormecida.
Las notas en tropel, como la sangre,
entonan poco a poco, crescendo, por el ámbito.
Estalla. Apoteosis de fuego y de color.
Sinfonía de esferas. Armonía de galaxias.
Presto. Presto.
En cascada, las notas van cayendo,
fluyendo por las cuerdas que forma el pentagrama,
el agua se remansa, largo, largo, muy largo,
el río de la música se extiende sobre el llano.






 María del Carmen Guzmán

Dulcinea2002

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